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La gente está como una cabra. Esta fotógrafa estadounidense decidió celebrar su treinta cumpleaños preparando treinta tartas. No es que la idea fuera muy cuerda en un inicio pero lo delirante vino cuando, encantada con el resultado, se entregó a ampliar su colección de imágenes durante los cuatro años siguientes.

Las imágenes son tan magnéticas porque plantean un diálogo entre la figura y el fondo. Esas construcciones imperfectas y llenas de colorido nos hacen reflexionar sobre el símbolo de la Tarta. Ese elemento central en cumpleaños, aniversarios y bodas. Algo que se rompe y reparte entre todos los asistentes para consolidar la celebración. Tradicionalmente asociado a la mujeres, ser capaz de preparar la mejor tarta aportaba un estatus en la comunidad.

Las fotografías de Amy Stevens también hacen pensar en el exceso, en el derroche de edulcorante ya de por sí prescindible.

¿Y qué será de todas estas tartas después de la fotografía? porque alguna se comerían sus familiares, pero todas…

Cualquier cosa reiterada hasta el delirio se convierte en arte. Adoramos la obsesión.

Ver más “confecciones” de Amy Stevens en amystevensart.com