Pero qué bien quedan las tarjetas con golpe en seco cuando están bien planteadas. Este recurso combinado con un papel con fibra de algodón y un buen diseño puede dar lugar a resultados muy atractivos.

Una pega: estos papeles toleran muy mal el roce, por lo que tenemos que pensar en su vida una vez salen de nuestro tarjetero a recorrer mundo. Una buena medida para minimizar su envejecimiento, podría ser hacer los cantos redondeados para que por lo menos estos no se abran y ensucien.

Todo esto es muy bonito pero por supuesto troqueles, golpes en seco y papeles especiales encarecen los presupuestos de imprenta. Para poder plantear un diseño así hace falta un cliente dispuesto a invertir en diseño con un producto que se preste y pueda beneficiar de cuidar su imagen en esta dirección.

Estos ejemplos combinan dos golpes en seco, uno aplicado en positivo y otro en negativo:

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Este ejemplo, probalemente más económico porque sólo lleva impresión a una tinta y golpe en seco en negativo, es muy elegante:

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Y un par de ejemplos con cantos redondeados:

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Vía Vandelay Design