“Toda marca fue pequeña alguna vez”

Cuando paseamos por el barrio y vamos por ejemplo a comprar una tarta, siempre tenemos un sitio donde preferimos hacerlo. A veces elegimos por precio, pero no siempre. También influyen la ubicación, la calidad del producto, el trato de los empleados y una gran cantidad de parámetros intangibles que sin que nos demos cuentan crean una predisposición en nosotros hacia una marca.

El concepto “marca de barrio” o “rock brand” designa a esas pequeñas marcas de producto o servicio que aparecen pisando fuerte a nuestro alrededor. Para ellas no es importante contar con una elevada inversión sino lanzar una propuesta coherente, con energía, tesón y nada de miedo a explorar todas las posibilidades que proyecten la marca hacia delante.

Mamá Framboise es un buen ejemplo de esto. Se trata de un obrador/cafetería de estilo campiña francesa que ha sido concebida por un asturiano de 28 años.

Alejandro Montes Suárez siempre tuvo claro que quería ser pastelero y fue a formarse en Barcelona con los mejores obradores. Durante su trayectoria ganó varios premios, entre ellos el de Mejor Pastelero Joven de España (CANJOP 2006) y Mejor Maestro Chocolatero de España (MMACE 2007).

El local está inspirado en el libro de Joanne Harris “Cinco cuartos de naranja” y pretende recrear el ambiente de unas soñadas meriendas infantiles en la campiña. Todos los dulces están realizados en el obrador de la trastienda y una pantalla muestra como han sido cuidadosamente preparados.

Ir en fin de semana puede ser un suplicio porque el local es verdaderamente exitoso y probablemente habrá pronto nuevas tiendas. También cuidan su presencia online, publicando promociones, anunciando productos especiales de temporada y ofreciendo tienda online, servicio a domicilio y catering. Explotan también las redes sociales y el email marketing como canales de comunicación.