Hace unos años cuando estudiaba diseño un profesor nos pidió que creáramos la identidad de un producto imaginario.

Era el último ejercicio del curso, más importante que los anteriores, así que todos lo escogimos con sumo cuidado.

No fue ninguna sorpresa que casi todos los alumnos escogieran productos de lujo o alta gama, ya fueran móviles, restaurantes o gadgets de nueva invención y prestaciones ilimitadas.

Desde entonces me gusta fijarme en el diseño de productos que tienen que parecer baratos. La mayoría son muy interesantes.

Esta mañana, desayunando me he fijado en la marca blanca para leche de Día. A pesar de estar impreso en cuatricomía, el packaging simula las limitaciones de una impresión a tres tintas.

Así consiguen que el consumidor identifique con rapidez la marca blanca y se relaje pensando que no necesita comprobar el precio pues está escogiendo la poción más económica.

Muchas marcas que compiten por precio optan por basarse en el color amarillo. Así sucede con Lidel, Ryan Air o MásMóvil, a cuya identidad dedicamos un post reciente.

lidl

Antes, el color favorito para significar “barato” era el naranja. Todos lo tuvimos claro con la irrupción en el mercado de Easyjet como compañía de vuelo a bajo coste.

easyjet

Gracias al tipo de publicidad que emplea Easyjet (cuidada, corporativa y popular basada en el humor) tiene mejor imagen que Ryanair.

ryanair

Sin embargo, Ryanair se percibe como “más barata” porque su línea gráfica es tan cutre que trasmite hasta qué punto economizan costes. Más barata quizás, pero menos fiable y más antipática. Se benefician del cliché de la eficiencia alemana que hace que de algún modo confiemos en ellos pero si uno tiene que elegir entre dos vuelos con el mismo precio de las dos compañías, al menos yo elegiría Easyjet.