¿Sabes cuántas marcas compiten por tu atención cada día?

Una persona promedio en una ciudad grande se expone por lo menos a 3.000 mensajes publicitarios a lo largo de su día. Esto supone más de un millón al año.

“Prueba esto, 20% más, satisfacción garantizada, síguenos en twitter, dale a me gusta en Facebook… “ en definitiva, miles de mensajes. Y para hacer frente a este enjambre de llamadas de atención, las personas de forma natural empleamos un filtro mental rápido para decidir a qué prestar atención y qué ignorar. Al estudiar este “filtro” nos damos cuenta de una característica común a todo ese contenido capaz de sobrevivir: la asimetría.

Es la prueba de fuego a la que sometemos los cientos de mensajes que nos llegan, carteles, spots, webs, todos deben pasar el filtro de la asimetría. Somos capaces de identificar los detalles que hacen algo diferente. Es una habilidad que hemos pulido a lo largo de miles de años, una habilidad que surge del instinto de supervivencia, ¿qué se mueve en un campo en apariencia tranquilo? ¿De dónde proviene el ruido en una calle desierta?

La simetría la podemos encontrar en todas partes. La mayoría de los organismos tienen una simetría biológica en alguna de sus dimensiones. Es la física de partículas la que establece que todas las leyes de la naturaleza se originan en simetrías.

La asimetría actúa a un nivel muy básico indicándonos que ahí hay algo que se puede aprender. Se plantea una pregunta ¿Por qué es esto diferente? Y es este tipo de cuestión lo que nos interesa que la gente se plantee sobre nuestra marca.

Si utilizamos la asimetría de forma adecuada, ésta nos puede servir como base para la construcción de nuestra marca.

En mercados saturados ¿cómo captamos la atención de nuestro público? ¿Qué hacer si no hay tiempo para comunicar los objetivos de un negocio o los beneficios de un producto? ¿Si con todo con lo que contamos es con entre 1 y 3 segundos para atrapar la atención de la gente?

La mayoría de las pizzerías compiten por tiempo de entrega y precio. Las empresas de seguridad se valen de nuestro miedo, “cuando alguien amenaza la seguridad de su familia…¿está preparado?”.

La mayoría de las industrias tienen una mentalidad de rebaño y si eres un nuevo competidor, da igual el campo en el que te muevas, será necesario entender las reglas del juego. ¿Es la velocidad de entrega? ¿La calidad? ¿El precio? Una vez localizada la simetría, tienes la opción de ser parte de ella o hacer algo en apariencia simple aunque más complicado en la práctica: no competir.

No trates de ser el más barato, el más rápido o el más seguro si es lo que todos tus competidores están haciendo dentro de tu categoría: las posibilidades de ganarles en su terreno son escasas. Ellos tienen la baza ganadora, tienen más experiencia que tu, más reconocimiento y la cuota de mercado. No compitas en sus términos. Compite en otra cosa. Dale a la gente todos los indicativos necesarios para que entiendan que tú eres diferente. Diferente de tal forma que despiertes su curiosidad, que demuestres que les entiendes y que cubres una necesidad. Después párate y observa la reacción de tu competencia.

Asimetría en la construcción de marca:

Los dos colores qué más predominan en los logotipos son el azul y el rojo. Analiza tu sector, ¿Qué colores está utilizando tu competencia?

La marca de aspiradoras Dyson consiguió marcar la diferencia dentro de su categoría al decidir no competir por precio, sino por capacidad de succión.

La aerolínea Virgin es asimétrica en casi todos sus niveles. Desde su nombre, hasta los interiores. Es imposible confundirles.