I don’t write for children. I write — and somebody says, ‘That’s for children!

El mundo está algo más triste esta semana en la que hemos tenido que despedir a Maurice Sendak, quien nos regaló libros como “Where The Wild Things Are” o joyas algo menos conocidas como estas ilustraciones  “Velveteen Rabbit illustrations”.

 

A los que no conocéis su trabajo y a los que lo adoráis también, os dejamos algunos ejemplos.

 

Muchos de mis recuerdos de infancia no son tan específicos como me gustaría que fueran… los misterios de la mente dirán algunos. Lo cierto es que no me molesta, y de hecho, los pequeños detalles que están arraigados a mi cerebro, los recuerdos que todavía están ahí, son dos veces más valiosos. No quieren ir a ninguna parte.

Uno de esos recuerdos gira en torno a “Where the Wild Things Are” un libro que he leído tantas veces que podría recitar de memoria, una de esas lecturas, que incluso ahora de adulto, te transportan a un tiempo donde todo era posible, donde se podía acabar con los miedos con sólo soñar. Un libro que funciona a modo de escape y recordatorio de aquel niño que fuimos y que sigue estando dentro de nosotros.

Y en este mismo momento miles de imágenes vuelan hacía mí y no puedo dejar de sonreír. Gracias Maurice Sendak.